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Descargar el libro en castellano: El Espejismo De Dios
Prefacio
Cuando niña, mi esposa odiaba su escuela y deseaba poder irse. Años
después, cuando estaba en sus veinte, le relató este infeliz hecho a sus padres, y
su madre se espantó: “pero querida, ¿porqué no viniste a nosotros y nos lo
dijiste?” La respuesta de Llala es mi texto del día: “Porque yo no sabía que podía
hacerlo”.
Yo no sabía que podía.
Sospecho—bueno; estoy seguro—que existen montones de personas allá
afuera que han sido criadas conforme a una religión u otra, y que están infelices
con ella; no creen en ella, o están preocupadas por las maldades que son hechas
en su nombre. Personas que sienten vagas añoranzas de renunciar a la religión
de sus padres y desean que pudieran hacerlo, pero simplemente no saben que
renunciar es una opción. Si usted es una de ellas, este libro es para usted, ya
que tiene la intención de hacerlo consciente—hacerlo consciente del hecho de
que ser ateo es una aspiración realista, y una aspiración valiente y espléndida.
Usted puede ser un ateo que es feliz, balanceado, moral, e intelectualmente
satisfecho. Este es el primero de mis mensajes para hacerlo consciente. También
quiero hacerlo consciente en tres otras formas, a las que llegaré.
En enero de 2006 yo presenté un documental para televisión de dos partes;
llamado Root of All Evil? (¿La Raíz de Toda Maldad?) transmitido por el canal
cuatro de la televisión británica. Desde el comienzo a mi no me gustó el título.
La religión no es la raíz de toda maldad; porque ninguna cosa es la raíz de todo.
Pero estaba encantado con el aviso publicitario que el Canal Cuatro publicó en
los periódicos nacionales. Era una fotografía del paisaje de Manhattan con el
título: “Imagine un mundo sin religión”. ¿Cuál era la conexión? Las torres
gemelas del Centro Mundial de Comercio estaban conspicuamente presentes.
Imagine; junto a John Lennon, un mundo sin religión. Imagine que no
existen terroristas suicidas; que no existió el 11 de septiembre, ni el 7 de julio, y
que no existieron ni las cruzadas ni las cacerías de brujas, ni el Complot de la
Pólvora 1, ni la partición india 2, ni las guerras palestinas / israelitas, ni las
masacres Serbias / Croatas / musulmanas, ni persecución de judíos como
“asesinos de Cristo”, ni “problemas” en Irlanda del Norte, ni “asesinatos por
honor”, ni evangelistas televisivos de trajes brillantes y de abombados peinados
estafándole su dinero a las personas crédulas (“Dios quiere que usted dé hasta
que duela”). Imagine que no existieron los talibanes que explotaron las estatuas
antiguas, ni decapitaciones públicas de blasfemos, ni azotes sobre pieles
femeninas por el crimen de mostrar unos centímetros de ella.
Incidentalmente, mi colega Desmon Morris me informa que la magnífica
canción de John Lenon es algunas veces cantada en los Estados Unidos de
América eliminándole la frase: “y ninguna religión tampoco”. En una versión
hasta se cambia la irreverencia para que diga: “y una religión tampoco”.
¿Quizás piensa usted que el agnosticismo es una posición razonable, pero
que el ateísmo es tan dogmático como una creencia religiosa? Si es así, yo
espero que el capítulo dos lo haga cambiar de opinión, al persuadirlo de que “la
Hipótesis de Dios” es una hipótesis científica sobre el universo, que debe ser
analizada tan escépticamente como cualquier otra. Quizás a usted le han
enseñado que los filósofos y los teólogos han presentado buenas razones para
creer en Dios. Si usted piensa eso, podría disfrutar el capítulo tres sobre
“Argumentos sobre la existencia de Dios”—los argumentos resultan ser
espectacularmente débiles. Tal vez usted piensa que es obvio que Dios deba
existir; porque ¿De cuál otra manera llegó a existir el mundo? ¿Cómo más podría
existir la vida, en toda su rica diversidad, con cada especie luciendo
inexplicablemente como si hubiese sido “diseñada”. Si sus pensamientos corren
a lo largo de esas líneas, espero que gane ilustración con el capítulo cuatro sobre
“Porqué con casi toda seguridad no existe Dios”. Lejos de apuntar hacia un
diseñador; la ilusión de diseño en el mundo viviente, es explicada con una
mucho mayor economía y con una elegancia devastadora por la selección
natural darwiniana. Y, aunque la selección natural se limita ella misma a
explicar el mundo viviente, nos hace conscientes de la probabilidad de
comparables “grúas” explicatorias que puede que ayuden a nuestro
entendimiento del mismo cosmos.. El poder de grúas como la selección natural
es la segunda forma de hacerlo conciente.
Quizás usted piensa que debe existir un dios o dioses porque los
antropólogos y los historiadores reportan que los creyentes dominan toda
cultura. Si usted halla eso convincente, por favor refiérase al capítulo cinco
sobre “Las raíces de la religión”, que explica porqué la creencia es tan ubicua.
¿O usted piensa que la creencia religiosa es necesaria para que nosotros
podamos tener una moralidad justa? ¿No necesitamos a Dios para poder ser
buenos? Por favor lea los capítulos seis y siete para que vea porqué esto no es
así. ¿Tiene usted todavía un punto blando sensible a la religión como una cosa
buena para el mundo, aún cuando usted haya perdido su fe? El capítulo ocho lo
invitará a pensar sobre maneras en las cuales la religión no es una buena cosa
para el mundo.
Si usted se siente atrapado en la religión de su crianza, valdrá la pena que
usted se pregunte a sí mismo como sucedió eso. La respuesta es usualmente
alguna forma de adoctrinamiento infantil. Si usted es religioso es
abrumadoramente probable que su religión sea la misma de sus padres. Si
usted nació en Arkansas y piensa que el cristianismo es verdadero y el Islam es
falso, sabiendo muy bien, que usted pensaría lo opuesto si hubiese nacido en
Afganistán, usted es la víctima de un adoctrinamiento infantil. Mutatis mutandi
si usted nació en Afganistán.
Todo el asunto de la religión es el tema del capítulo nueve, el que también
incluye mi tercera forma de hacerlo consciente. De la misma manera que las
feministas se sienten maltratadas cuando escuchan “el” en vez de “el o ella”, u
“hombre” en vez de “humano”; yo quiero que todos retrocedan asqueados
cuandoquiera que escuchen una frase como “niño católico” ó “niño musulmán”.
Hable de “un niño de padres católicos”; si usted quiere, pero si usted escucha a
cualquiera hablar de una “niño católico”, deténgalo y cortésmente señálele que
los niños son demasiado jóvenes para saber donde están parados en esos
asuntos; exactamente igual a como son demasiado jóvenes para saber donde
están parados en economía o en política. Precisamente debido a que mi
propósito es hacerlo consciente, no me disculparé por mencionar esto aquí en el
Prefacio así como en el capítulo nueve. Uno no puede cansarse de repetirlo. Lo
diré de nuevo: Que no es un niño musulmán sino un niño de padres
musulmanes. Ese niño es demasiado joven para saber si él es un musulmán o
no. Los niños musulmanes no existen. Los niños cristianos no existen.
Los capítulos primero y décimo; comienzan y culminan este libro,
explicando que, en sus diferentes formas, cómo un apropiado entendimiento de
la magnificencia del mundo real, aunque nunca se convertirá en una religión,
puede llenar el rol inspiracional que la religión ha histórica—e
inadecuadamente—usurpado.
Mi cuarta forma de hacerlo consciente es el orgullo ateo. Ser ateo es algo
por lo que no hay que pedir disculpas. Al contrario, es algo sobre lo que se debe
estar orgulloso; erguido frente al horizonte, porque el ateismo casi siempre
indica una saludable independencia de pensamiento y, de hecho, una mente
saludable. Existen muchas personas que saben, en lo profundo de su corazón,
que son ateas, pero no se atreven a admitirlo frente a sus familiares o ni
siquiera; en algunos casos, a ellas mismas. Parcialmente, esto es debido a que la
mismísima palabra “ateo” ha sido asiduamente construida como una etiqueta
terrible y amenazadora. El capítulo nueve cita la tragicómica historia de la
comediante Julia Sweeney sobre el descubrimiento por parte de sus padres, al
leer un periódico, que ella se había convertido en atea. Ellos podían hasta
soportar que ella no creyese en Dios… ¡Pero una atea! ¿Una ATEA? (la voz de la
madre se elevó hasta convertirse en un alarido)
En este punto; necesito decir algo a los lectores estadounidenses en
particular. Porque la religiosidad de los Estados Unidos de América de hoy, es
algo verdaderamente sorprendente. La abogada Wendy Kaminer estaba
exagerando sólo ligeramente cuando resaltó que hacer un chiste sobre religión
es tan riesgoso como quemar una bandera en el salón de la American Legion.3 y 4El estatus de los ateos hoy en los Estados Unidos de América está a la par
con el de los homosexuales de hace cincuenta años. Ahora, después del
movimiento del Orgullo Homosexual; es posible, aunque todavía no muy fácil,
que un homosexual sea electo para un cargo público. Una encuesta Gallup
realizada en 1999 le preguntó a los estadounidenses si ellos votarían por una
persona bien calificada que; fuese mujer (el 95 por ciento lo haría); católica
romana (el 94 por ciento lo haría); judía (92 por ciento); mormón (79 por ciento);
homosexual (79 por ciento) o atea (49 por ciento). Claramente, tenemos un largo
camino por recorrer. Pero los ateos son mucho menos numerosos, de lo que
muchos creerían, especialmente entre la élite educada. Esto era así hasta en el
siglo diecinueve, cuando John Stuart Mill ya era capaz de decir: “El mundo se
asombraría si supiese cuán grande es la proporción de sus más brillantes
ornamentos, de aquellos más distinguidos aún por estima popular por sabiduría
y virtud, que es completamente escéptica en religión”.
Esto tiene que ser aún más verdadero hoy y, de hecho, presento evidencia
de ello en el capítulo tres. La razón de que tanta gente no note a los ateos es que
muchos de nosotros somos renuentes “a salir”. Mi sueño es que este libro pueda
ayudar a la gente a salir. Exactamente como en el caso del movimiento
homosexual; mientras más gente salga, más fácil será que otros se les unan.
Pueda que exista una masa crítica para la iniciación de una reacción en cadena.
Las encuestas estadounidenses muestran que los ateos y los agnósticos
superan enormemente a los judíos religiosos; y hasta superan a la mayoría de
los otros grupos religiosos particulares. A diferencia de los judíos; sin embargo,
quienes son notoriamente uno de los lobbies políticos más efectivos en los
Estados Unidos de América; y a diferencia de los cristianos evangélicos, que
manejan un mayor poder político, los ateos y los agnósticos no están
organizados y en consecuencia ejercen casi cero influencia. De hecho, organizar
a los ateos ha sido comparado a pastorear gatos, porque ellos tienden a pensar
independientemente y no aceptarán ninguna autoridad. Pero un buen primer
paso sería construir una masa crítica de aquellos dispuestos “a salir”, de paso
estimulando a otros a hacerlo. Aún si ellos no pueden ser pastoreados, gatos en
suficiente cantidad pueden hacer un montón de ruido y no pueden ser
ignorados.
La palabra “delusión” en mi título ha intranquilizado a algunos psiquiatras
que la consideran un término técnico que no debería ser manoseado por ahí.
Tres de ellos escribieron para proponerme un término técnico especial para la
delusión religiosa: “relusion”. 5 Quizás puede que sea aceptado. Pero por ahora,
me voy a mantener con “delusión”, y necesito justificar porqué lo uso. El Penguin
English Dictionary define a una delusión como: “una falsa creencia o impresión”.
Sorprendentemente, la cita ilustrativa que da el diccionario es de Phillip E.
Johnson: “El darwinismo es la historia de la liberación de la humanidad de la
delusión de que su destino es controlado por un poder más grande que ella
misma”. ¿Podría ser el mismo Phillip E. Johnson que lidera la acusación contra
el Darwinismo en los Estados Unidos de América hoy?.
De hecho; lo es; y la cita está, como podemos imaginar, tomada fuera de
contexto. Yo espero que el hecho que he afirmado, por lo menos sea notado, ya
que la misma cortesía no me ha sido extendida en numerosas citas creacionistas
de mis obras, sacadas fuera de contexto para confundir, y deliberadamente.
Cualquiera que sea el propio significado de Johnson, su oración como está, es la
que yo estaría feliz de apoyar. El diccionario suministrado por Microsoft Word
define a una delusión como. “una persistente falsa creencia mantenida frente a
fuerte evidencia contradictoria, especialmente como un síntoma de desorden
psiquiátrico”. La primera parte captura perfectamente a la fe religiosa. Sobre si
es un síntoma de desorden psiquiátrico, me inclino a seguir a Robert M. Pirsig,
autor de Zen and the art of Motorcycle Maintenance, (Zen y el arte de
Mantenimiento de Motocicletas), cuando él dice: “Cuando una persona sufre de
una delusión, es llamado locura. Cuando muchas personas sufren de una
delusión es llamado Religión”.
Si este libro funciona como intento, los lectores religiosos que lo abran
serán ateos cuando terminen de leerlo. ¡Qué optimismo tan presuntuoso! Por
supuesto, las mentes de fe entintada sobre la lana son inmunes a los
argumentos; su resistencia fue construida a través de los años desde el
adoctrinamiento infantil, usando métodos que tomaron siglos para madurar (ya
sea mediante la evolución o el diseño). Entre los aparatos inmunológicos más
efectivos está la terrible advertencia de evitar; hasta inclusive, abrir un libro
como éste, el que seguramente es una obra de Satán. Pero yo creo que abundan
las personas de mente abierta allá afuera: personas cuyo adoctrinamiento
infantil no fue tan insidioso; o por otras razones, no fueron “cautivados”; o cuya
inteligencia innata es lo suficientemente fuerte para sobreponerse a éste. Tales
espíritus libres sólo deberían necesitar un poco de estímulo para liberarse del
vicio de la religión por completo. Por lo menos, yo espero que nadie que lea este
libro será capaz de decir, “Yo no sabía que podía”.
Por ayudarme en la preparación de este libro, estoy agradecido a muchos
amigos y colegas. No puedo mencionarlos a todos, pero ellos incluyen a mi
agente literario; John Brockman, y mi editores, Sally Gaminara (de Transworld)
y Eamon Dolan (de Houghton Mifflin), ambos leyeron el libro con sensibilidad y
un entendimiento inteligente; y me proporcionaron ayuda mediante una mezcla
de críticas y consejos. Su sincera y entusiasta creencia en el libro fue muy
estimulante para mí. Gillian Somerscales ha sido una ejemplar editora de
copias, tan constructiva con sus sugerencias, como meticulosa en sus
correcciones. Otros que criticaron varios borradores, y con quienes estoy muy
agradecido, son Jerry Coyne, J. Anderson Thomson, R. Elisabeth Cornwell,
Ursula Goodenough, Latha Menon y especialmente Karen Owens, crítica
extraordinaire, cuya familiaridad con el coser y descoser de cada borrador del
libro ha sido casi tan detallada como la mía.
El libro le debe algo (y viceversa) al documental para televisión de dos
partes Root of All Evil? (¿Raíz de Toda Maldad?), que presenté en la televisión
británica (Canal Cuatro) en enero de 2006.
Estoy agradecido a todos quienes estuvieron involucrados en la producción;
incluyendo a Deborah Kidd, Russell Barnes, Tim Cragg, Adam Prescod, Alan
Clements y Hamish Mykura. Por el permiso para usar las citas del documental
le doy las gracias a IWC Media y al Canal Cuatro. Root of All Evil? (¿Raíz de Toda
Maldad?) logró excelentes raitings en Gran Bretaña, y ha sido tomado por la
Australian Broadcasting Corporation (Corporación Radio-televisiva Australiana).
Queda por ver si algún canal de televisión estadounidense se atreverá a
mostrarlo.*
Este libro se ha estado desarrollando en mi mente durante algunos años.
Durante ese tiempo, algunas de las ideas inevitablemente hallaron su camino
hasta conferencias; por ejemplo, mis Conferencias Tanner en la Universidad de
Harvard, y hasta artículos en periódicos y revistas. Los lectores de mi columna
regular en Free Inquiry (Investigación Libre); especialmente, pueden hallar
familiares ciertos pasajes. Estoy agradecido a Tom Flynn, el editor de esa
admirable revista, por el estímulo que me proporcionó cuando me comisionó
para convertirme en un columnista regular. Después de una interrupción
temporal durante la finalización del libro, espero continuar con la columna, y sin
duda la usaré para responder a las reacciones al libro.
Por una variedad de razones estoy agradecido a Dan Dennett, Marc Hauser,
Michael Stirrat, Sam Harris, Helen Fisher, Margaret Downey, Ibn Warraq,
Hermione Lee, Julia Sweeney, Dan Barker, Josephine Welsh, Ian Baird, y
especialmente a George Scales. En estos días, un libro como éste no está
completo hasta que se convierte en el núcleo de un sitio de internet viviente; un
foro para materiales suplementarios, reacciones, discusiones, preguntas y
respuestas—¿quién sabe lo que pueda traer el futuro?. Espero que
http://www.richarddawkins.net/ , el sitio de internet de la Fundación Richard
Dawkins para la Razón y la Ciencia, llegue a llenar ese rol, y estoy agradecido a
Josh Timonen por su arte, profesionalismo y el mero trabajo duro que él le está
poniendo al sitio.
Sobre todo, agradezco a mi esposa Lalla Ward, quien me ha mantenido en
el esfuerzo a través de todas mis indecisiones y auto-dudas, no sólo con apoyo
moral y agudas sugerencias para mejoramiento, sino leyéndome en voz alta el
libro completo; durante dos etapas diferentes de su desarrollo, para que pudiese
comprender muy directamente como podría parecerle a un lector distinto a mí.
Le recomiendo esta técnica a otros autores, pero debo advertirles que para los
mejores resultados, el lector debería ser un actor profesional, con voz y oído
sensitivamente entonados al lenguaje de la música.
4 comentarios por mucho
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Lei este libro en ingles, muy interesante a pesar de que se pone denso de a momentos
todos los libros de dawkins son asi, el flaco se esfuerza tanto por demostrar su punto, que sigue tirando pruebas mucho despues de que uno entienda el punto
aun asi recomiendo que lo lean, si se animan en ingles el nombre es “the God Delussion”
Comment por Dadalelo Diciembre 3, 2008 @ 1:18 pmMe interesaría leer este libro hay alguna dirección donde pueda bajarlo en formato Pdf?
Comment por Mike76 Abril 2, 2009 @ 8:36 pmOops perdonen no me fije que ya tenían el libro para descargar de todas formas muchas gracias
Comment por Mike76 Abril 2, 2009 @ 8:59 pmel libro es buenisimo, lei tambien el gen egoista,y destejiendo el arco iris. les recomiendo “porque no soy cristiano”de bertrand russell que es el que influyo bastante a dawkins
Comment por roko Noviembre 22, 2009 @ 6:34 pm